
Feraligatr intimida a sus oponentes abriendo las grandes fauces que tiene. En combate, golpea el suelo bruscamente con las gruesas y fuertes patas traseras que tiene para cargar contra su rival a una velocidad de vértigo.
Uniendo ambos brazos y la aleta que le cuelga al lomo cual capucha, crea una colosal mandíbula que multiplica por diez su potencia de mordida.


