
Chimecho hace que sus gritos resuenen con eco en su interior. Cuando se enfada, los chillidos se convierten en ondas ultrasónicas capaces de derribar a los enemigos voladores.
Al megaevolucionar, agita el cuerpo para producir ondas sonoras con las que atacar en todas direcciones. Quienes las oyen se desorientan y no recuerdan quiénes son.


