
El indiscutible Señor de la Lava gobierna el Volcán con una fuerza renovada. Ahora puede nutrirse eternamente de la lava: inmerso en el fuego, su cuerpo se regenera continuamente, haciéndolo inmune a cualquier herida. Lavion desconoce las cicatrices, pues, gracias a la lava, su piel incandescente se regenera al instante.




