
Malstar parece una estrellita feliz, aunque su mirada ya levanta sospechas…
Con su brillo amarillo y cara simpática, se acerca como quien no quiere la cosa. Y justo cuando bajas la guardia… zas, ya te ha poseído.
Su forma roja y endiablada toma el control, haciéndote cumplir sus delirios más gamberros.
Cuando recupera la calma, siempre estará ahí para ofrecerte un cálido abrazo. No es malvado, pero sí bastante pillo e hiperactivo.


