
El terror de los pantanos, donde acecha en las sombras. Sus afiladas garras están impregnadas con un veneno paralizante que inmoviliza a sus presas en segundos, que luego son engullidas por la boca de su pecho.
Sus ojos brillantes y su cascabel son las únicas pistas de su presencia… aunque nunca sabrás desde qué dirección aparecerá. Quienes lo oyen, rara vez logran verlo antes de que sea demasiado tarde.


