
Un ser peculiar, de carácter afable y con gran energía. En su vaina interior maduran los Kongi, a los que que libera mientras corre pomposamente por el margen de los ríos.
No parece tener apego por los Kongi, sólo algunos logran agarrarse a sus púas y aguantar su ritmo frenético. Se dice que estos pocos elegidos acaban convirtiéndose en nuevos Kongariruri.


